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Reinventando el punk

Por Virginia Higuera

Crestas, tachuelas, chupas de cuero y por encima de todo, una manera propia de entender la vida, fueron las bases del Punk que surgió en las ciudades de los setenta y que hoy vuelve a las calles en forma de tendencia.

Que la estética punk es tendencia no es nada nuevo y a estas alturas no sorprende a nadie. Son ya varias las temporadas en las que venimos observando la expansión de prendas y complementos tradicionalmente vinculados a esta cultura urbana por tiendas y colecciones, desde lo más low hasta la alta costura. Pero ¿qué es exactamente la cultura punk y cómo ha llegado a colarse su estética  en nuestros armarios?

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La moda bebe de la calle, de la gente, de las tendencias que nosotros mismos vamos creando. La moda va creando y regenerando nuevos y viejos conceptos, haciendo moderno lo más antiguo y reinventando modos y estilos diferentes. Y desde hace un par de años, primero la esencia más rockera y ahora el punk más atrevido, forman parte de los escaparates de cualquier ciudad. Pero ¿dónde está el origen de la estética punk? Con su nacimiento ligado a la música, el punk nació en la década de los setenta y pronto fue algo más que un género musical, convirtiéndose en una filosofía que expresaría sus pensamientos a través de la música y por supuesto, de su estética poco común. En sus inicios, el punk se mostraba contrario a la sociedad que le rodeaba; críticos y pesimistas, hicieron del there is no future (no hay futuro), uno de sus primeros lemas. Para los primeros integrantes de este movimiento, todos los parámetros establecidos por el mundo que tenían a su alrededor quedaban fuera de su propia realidad. La transgresión fue su base y a través de su estética rompedora y nada convencional, fueron poco a poco instalándose en la sociedad para sobrevivir hasta nuestros días. La moda y la música fueron una vez más de la mano y se convirtieron en el principal motor del movimiento punk.

Su desencanto con el mundo que les rodeaba se trasladó también a su imagen, dejándola al descuido y al abandono y siendo siempre el negro su color rey. Cortes asimétricos, prendas desgastadas y rotas, pantalones pitillo y chaquetas vaqueras o de cuero, fueron su principal uniforme. Sin embargo, más de tres décadas después las tiendas se encuentran llenas de este tipo de prendas y no es complicado ver a toda clase de personas luciendo alguna prenda tradicionalmente vinculada a la estética más punk.

Las crestas, los piercings y los tintes de colores fueron otro de los signos de identidad de los punks que además, se caracterizaban por crear sus propia vestimenta y lucir lemas en sudaderas y camisetas. Las chapas, parches y tachuelas son, sin duda, los complementos más utilizados en esta cultura y una vez más, no resulta difícil pensar en prendas actuales adornadas de este modo. Desde las marcas más masivas hasta las más exclusivas, todas han caído rendidas ante tachuelas, pinchos o prendas desgastadas y una vez más comprobamos cómo la moda no es algo aislado y lejano a nosotros sino que es capaz de traspasar fronteras y convertir aquello que un día nació como movimiento marginal, contrario a lo establecido y alejado de la masa, en una nueva moda que impregna cada rincón de las calles que todos recorremos cada día.



Una respuesta a “Reinventando el punk”

  1. yohanny elegia cenda dice:

    QUE VIVA EL PUNK ROCK

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